martes, 8 de marzo de 2011

Ahora, es verdad que hay muchas cosas que matizar respecto a estas ideas: no todos pueden elegir con la misma facilidad. Desde luego que si uno nace en una familia acomodada y recibe desde muy joven una magnífica educación y tiene, desde la cuna, resuelto el problema de la supervivencia, pues tiene una comodidad a la hora de elegir que no tiene quien nace en condiciones muy difíciles, a veces de mera supervivencia o subsistencia. Pero aún así, aún en los casos más difíciles siempre se puede elegir. En esto creo que Sartre tenía razón: se puede nacer en un hogar extraordinariamente pobre, se puede no haber recibido una educación o haberla recibido de una manera muy precaria y elemental, siempre quedará un margen de opciones entre las que podemos decidir. Si elegimos lo mejor en función de lo que somos y queremos, estaremos mejor defendidos contra la precariedad de la existencia.
Mario Vargas Llosa
http://noticias.universia.net.mx/entrevistas/noticia/2011/03/07/798717/mario-vargas-llosa.html

Códigos fotográficos

El mercado como realidad heredada, impuesta, tradición.


Matriz de Codificación Reflexiva:

Imágenes representativas:

Carnívoros de generación en generación

Don Félix, empaca carne desde hace más de veinte años, tras de él su hijo Ramiro, que un día portara la bata, en lugar del mandil, se hace presente en labores sencillas y poco a poco adquiere la experiencia necesaria para tomar el lugar frente al círculo de madera donde se corta y empaca la carne, pero sobre todo se atiende al marchante.

Lazos naranjas entre hermanos
Los dos hijos de los dueños del puesto de verduras, destinan sus sábados a acomodar y exhibir los artículos a veneder, trabajan juntos como un equipo, varios costales refrendan sus lazos cercanos, su risas por la pérdida de algunas naranjas que caen al suelo, los hacen en cada momentos más cercanos, en la repetición de la dinámica dominan el arte de acomodar las naranjas.


Crecer entre abarrotes.
El ser mamá joven y trabajar en el mercado, obliga a la multifunconalidad, mientras se despacha el jamón, el gesto, el guiño a la hija, es enmarcado por el escenario del servicio, por productos de consumo, que desde antes de hablar comienzan a hacerse comunes para quien aún ni siquiera habla.


El trabajo de oficina
Enseñar a los hijos es parte de la herencia de un padre, y dentro del mercado el trabajo no sólo es vender, también el trabajo de oficina, la contabilidad y la administración es importante. Cuidar el negocio que pasará de generación y la manera de hacerlo es tradición.

Entre frutas y verduras.
Doña Mari empaca lechugas que ya no sirven, mientras que Doña Juanita, su hija quita cautelosamente las espinas, a pesar de que sus familias están presentes (hijos y nietos) ellas sostienen el puesto y realizan la mayoría de las actividades del mismo, coordinan, dirigen y forman parte también del equipo.


Pollerito de Secundaria
La pollería es su oficio heredado de familia y éste estudiante de secundaria, no pierde su uniforme bajo su mandil para poder filetear unas pechugas. El uniforme denota su estudio, es alguien que se está preparando, pero no deja de atender el negocio.

El escenario recreado
La permanencia en el negocio y la continuidad del mismo hacen que el hijo de la señora de los jugos y licuados habite el espacio, donde la radio, televisión, refrigerados y altares a Pedro Infante, se convierten en su realidad, una realidad de mercado donde se retoman artículos de hogar, para hacer el espacio más habitable.